La Secta Terrorista “Aum Shinrikyo”

enero 3, 2023

A lo largo de los años hemos escuchado sobre diversos cultos alrededor del mundo los cuales en su mayoría suelen ser inofensivos. Sin embargo, existen un par de historias que destacan porque junto con su líder llevan sus creencias al extremo.

Aquí te platicaremos acerca de uno de esos casos, la secta nipona de “Aum Shinrikyo” que se aprovechó de un Japón que buscaba escapar de su realidad de finales de la segunda guerra mundial a través de anime y manga, prometiéndoles alcanzar los superpoderes que veían en sus personajes protagónicos y que en 1995 causó uno de los ataques más lamentables en Tokio.

Empecemos por conocer al líder de este culto, Shōkō Asahara, quien nació en 1955 en la ciudad de Yatsushiro. La situación de su familia era precaria, creían que habían sido castigados con una maldición Yokai lo que condenaría a uno de sus 6 hermanos a una total ceguera y desde el nacimiento a Asahara a glaucoma, situación que le provocaba estar totalmente ciego de un ojo y parcialmente del otro.

De manera infame, Asahara se aprovechaba de esta condición para extorsionar y tener poder sobre sus compañeros durante su paso por la escuela para ciegos.

Posteriormente a principios de los años 80, Asahara empezaría a vender medicina “milagrosa” por lo que sería arrestado en 1982 tras diversas acusaciones por la venta de su medicina falsa.

Durante este tiempo se hizo fanático de la yoga, libros de espiritualidad y la cultura budista. En 1984 fundó una organización a orillas del Monte Fuji, la cual posteriormente sería el culto “Aum Shinrikyo” que significa “La verdad absoluta”.

En ella iniciaba a sus miembros en profecías apocalípticas y cosas tan ridículas como aprender a levitar y atravesar paredes. Además, Asahara se jactaba de conocer al Dalai Lama y ser el mesías ciego profetizado por Nostradamus, lo que ante los ojos de sus discípulos lo haría sumamente sabio y con la respuesta de la vida y lo que nos deparaba el futuro.

Con semejantes ideas, Asahara logró que durante la época de mayor apogeo de la secta se vendiera desde su sangre y mechones de su cabello hasta el agua con la que se bañaba por miles de dólares. Eventualmente terminaría por atraer a la gente muy inteligente de Japón para unirse a su culto y posteriormente convertirlos en terroristas.

Conforme iba creciendo la secta, empezaron a utilizar todas las herramientas disponibles a su alcance para llegar a más personas. Desde videojuegos, anime y manga, llenos de ideas “modernas y atractivas”, como la telepatía o la ufología que por supuesto hacía a químicos, ingenieros, astrofísicos universitarios (los cuales eran los miembros más deseados para Asahara) sentirse atraídos por dicho culto. Aquí te dejamos una probadita de uno de sus comerciales que salían en televisión.

Es importante destacar que la vida de los miembros dentro del culto era sumamente rígida, desde el tiempo de dormir limitado a 5 horas máximo, dormir en la tierra y pasar largos periodos de tiempo encerrados escuchando grabaciones de su líder.

Además, tenían que someterse a una dieta estricta, que obviamente no era nada saludable, incluso se dice que Asahara exponía su grupo a LCD dejando a sus miembros casi inconscientes y en estado de desnutrición.

El grupo rápidamente se convirtió en una secta paranoica con la creencia de que el mundo se iba a acabar y por supuesto que ellos tendrían que ser los únicos sobrevivientes. Empezaron a crear planes para multihomicidios como la creación de un incinerador gigante el cual llevaría a muchos de los vecinos de la secta a quejarse por el olor.

También intentaron hacer armas láser inspiradas en diversos mangas de los que siempre usaban como referencias. Finalmente el uso de gas sarín (sustancia incolora e inodora la cual con el simple contacto con la piel bloquea la transmisión del influjo nervioso y conduce a la muerte por paro cardiorrespiratorio) que con tan solo 30 gramos puede provocar la muerte de millones de personas en cuestión de minutos.

Cuando lograron la elaboración de este gas, claro que querían empezar a experimentar con sus efectos, así que el 27 de junio de 1994 varios miembros de la secta liberaron gas sarín en las calles de Matsumoto, dejando 8 personas sin vida y 600 afectados al borde de un estado vegetativo, pero irían por más.

Para marzo de 1995, ya tenían todo preparado para el ataque, tenían entradas y salidas del metro ya reconocidas, tenían preparadas mochilas donde llevarían las bolsas con el gas, así como la técnica perfecta estudiada para romper las bolsas de gas con tan solo un paraguas.

Se les asignó la misión a 5 miembros: liberar el gas en diferentes estaciones a través de 5 líneas del metro de Tokio. Así es como la mañana del 20 de marzo de 1995 los miembros fueron a las estaciones de Tokio, cada quien tenía su línea asignada y tenían la indicación de liberar el gas exactamente a las 8:15 am.

Alrededor de las 7:45 am subieron cada uno con su paraguas y su mochila, ésta la colocaron en el suelo y justo antes de que se abriera la puerta de los vagones pincharon las bolsas con la sombrilla, saliendo en el momento en el que se cerraban las puertas nuevamente, logrando huir de los efectos.

Dentro de los vagones la gente que iniciaba su día de manera cotidiana, empezó con malestares al instante: vómito, asfixia, espasmos musculares entre otros.

Nadie sabía realmente lo que estaba pasando, el metro continuaba su trayecto, gente la cual no tuvo malestares inmediatos continuó su día ayudando a esparcir más el gas con los residuos que quedaron entre su ropa.

El ataque dejó 13 muertos, hirió de gravedad a otras 54 personas y alrededor de 6,200 de forma leve.

Shōkō Asahara fue arrestado no sin antes atacar nuevamente, mandando una carta bomba al gobernador de Tokio, la cual explotó en las manos de su secretaria provocando la pérdida de sus manos.

Por otra parte algunos miembros de la secta huyeron y se sigue buscándolos hasta la fecha. Durante los años siguientes, la organización intentó otro par de ataques, uno de ellos en la estación de Shibuya, pero fueron detenidos antes de lograrlo.

Asahara fue condenado a muerte hasta el año 2018. Sin embargo, su culto sigue operando hoy en día bajo la ley de libertad de religión, se sabe que actualmente la secta está bajo una vigilancia estricta y cambió su nombre a ALEPH.

¿Conocías este culto? Te dejamos este link por si quieres informarte más sobre el tema

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